jueves, 18 de diciembre de 2014

Y

Dos caminos, un destino.
Solo entrando en mí salgo al mundo sonriendo.
Solo entrando en mí, sacando la mierda,
lavando mi tierra y volviéndome a armar...así si puedo irme, sin dejar nada atrás.

Y acepto las pruebas a veces sin reglas,
a veces sin tiempo y quizás sin suelo.

Acepto mi dicha, pero también el dolor que quema en los huesos...
por ese dolor yo pido perdón,
porque no hay sueños simples, más  bien que siempre existe el nubarrón.

Aquí estamos dormidos, recordar es mi labor.
Y desentierre lo oculto,
la sombra detrás de mi placard.

Y salgo a la luna danzando encantada
la danza de la muerte
de todo lo que no es mío y dejo morir.
Y mi cuerpo se retuerce porque no comprende
la danza de lo viejo, y mi alma lo acaricia
para que vaya con calma y entienda la vida.


mila.

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